El plástico está en todas partes: en envases, botellas, vasos con boquilla, pajitas y recipientes para alimentos. Ya se han detectado microplásticos en el agua, el aire, los alimentos y el cuerpo humano. La mayoría de las personas sabe que el plástico representa un grave problema medioambiental. Sin embargo, cuando entra en contacto con alimentos y bebidas, todavía suele considerarse seguro, especialmente si el producto lleva la etiqueta «sin BPA».
Esta etiqueta únicamente significa que el producto no contiene bisfenol A. No garantiza que esté libre de otros bisfenoles o aditivos químicos. Tampoco garantiza que no libere partículas de plástico durante su uso. En otras palabras, «sin BPA» no significa «sin plástico» ni garantiza la seguridad del producto en su conjunto.
¿Qué es el plástico?
La mayoría de los plásticos se fabrican con materias primas petroquímicas, las mismas materias primas fósiles que se utilizan para producir gasolina. El plástico no puede considerarse un material completamente inerte en todas las condiciones de uso. Al calentarse, rayarse, morderse, desgastarse o quedar expuestos al sol durante periodos prolongados, algunos productos de plástico pueden liberar sustancias químicas y partículas que podrían pasar a los alimentos o bebidas que contienen. Numerosos estudios realizados durante los últimos años lo han confirmado.
¿Qué significa realmente «sin BPA»?
El BPA, o bisfenol A, es una sustancia química que se utilizó durante mucho tiempo para fabricar plástico de policarbonato, entre otros productos, biberones. Cuando los estudios mostraron que el BPA podía afectar al sistema hormonal, sus posibles efectos en bebés y niños pequeños generaron una preocupación especial, ya que sus organismos atraviesan etapas fundamentales del desarrollo.
En 2010, Canadá prohibió la fabricación, importación, venta y publicidad de biberones de policarbonato que contuvieran BPA. En 2011, la Unión Europea también prohibió el uso de BPA en la fabricación de biberones de policarbonato.
Los fabricantes se adaptaron rápidamente a los nuevos requisitos y aparecieron en el mercado numerosos productos con la etiqueta «sin BPA». Sin embargo, eliminar el BPA no siempre significó eliminar todo el grupo de los bisfenoles. En algunos materiales comenzaron a utilizarse sustancias químicamente similares, entre ellas el bisfenol S, o BPS, y el bisfenol F, o BPF.
Por eso es importante entender lo siguiente: «sin BPA» significa que el producto no contiene una sustancia concreta. No significa que esté libre de plástico, de otros bisfenoles o de otros componentes químicos.
La historia del BPA también demuestra que el conocimiento científico y la legislación avanzan de forma gradual. Primero se publican nuevos resultados de investigación, después se realiza una evaluación de riesgos y, finalmente, pueden introducirse restricciones. Incluso después de aprobar una nueva prohibición, los fabricantes suelen disponer de un periodo transitorio para adaptar su producción.
Por tanto, que un producto cumpla los requisitos vigentes no significa que todas las sustancias relacionadas ya se hayan estudiado y evaluado con el mismo rigor. Esta es una de las razones por las que los expertos europeos insisten cada vez más en la necesidad de regular los bisfenoles peligrosos como grupo, para evitar que una sustancia problemática sea sustituida por otra con propiedades similares.
¿Qué dicen los estudios sobre las sustancias que sustituyen al BPA?
Tras limitarse el uso del BPA, algunos fabricantes comenzaron a utilizar sustancias químicamente relacionadas, principalmente BPS y BPF.
Los estudios indican que estas sustancias pueden interactuar con el sistema hormonal. En investigaciones científicas se han observado efectos estrogénicos, antiestrogénicos, androgénicos y antiandrogénicos. Esto es importante porque las hormonas regulan numerosos procesos, entre ellos el crecimiento, el metabolismo, el desarrollo reproductivo, el funcionamiento de la glándula tiroides y el desarrollo cerebral. El desarrollo fetal, la primera infancia y, especialmente, la etapa del bebé son periodos particularmente sensibles a las alteraciones de la regulación hormonal.
Una revisión sistemática de los estudios disponibles mostró que el BPS y el BPF pueden presentar actividad hormonal y propiedades capaces de alterar el sistema hormonal similares a las del BPA. Por tanto, el conjunto de los datos científicos cuestiona la idea de que un material se vuelva automáticamente más seguro cuando el BPA se sustituye por otro bisfenol de estructura similar.
La pregunta más pertinente no es solamente «¿Contiene BPA este producto?», sino también «¿De qué materiales está fabricado el producto completo y qué sustancias se utilizan en lugar del BPA?».
¿Por qué continúa dominando el plástico el mercado de botellas y recipientes para alimentos?
El plástico es barato, ligero, fácil de obtener y práctico para la fabricación a gran escala. Puede moldearse de casi cualquier forma y, por ello, continúa utilizándose ampliamente en biberones, vasos con boquilla, recipientes para alimentos, pajitas y tapas.
También puede haber plástico en productos que, a primera vista, parecen estar fabricados con metal o vidrio. El cuerpo de la botella puede ser de acero inoxidable o vidrio, mientras que la tapa, la rosca interior, la pajita, la válvula u otras piezas en contacto con la bebida pueden ser de plástico.
Por eso es importante evaluar el producto completo, no solo el material del cuerpo de la botella o una etiqueta concreta del envase.
Es importante recordar:
- el PP, o polipropileno, identificado a menudo con el código de reciclaje 5, es un plástico;
- Tritan™ es un plástico;
- la etiqueta «sin BPA» no significa que el producto esté libre de otros bisfenoles o componentes químicos;
- una botella de metal o vidrio no garantiza que las demás piezas en contacto con la bebida estén libres de plástico;
- palabras como «ecológico», «natural» o «seguro» no aportan por sí solas información sobre la composición completa del producto.
Si el objetivo es reducir realmente el contacto de la bebida con el plástico, es necesario comprobar los materiales de todas las piezas: el cuerpo de la botella, la tapa, las roscas, la pajita, la válvula y las juntas.
¿Cómo reaccionan los expertos ante los nuevos conocimientos?
Estos son algunos ejemplos de cómo los expertos y las autoridades sanitarias europeas y noruegas están respondiendo a las investigaciones sobre los posibles efectos del plástico y las sustancias químicas relacionadas con él en las personas.
En 2023, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA, concluyó que la exposición al BPA a través de los alimentos supone un motivo de preocupación para la salud de todos los grupos de edad. La ingesta diaria tolerable de BPA se redujo 20 000 veces con respecto al anterior valor provisional.
A partir de esta evaluación científica, en diciembre de 2024 la Comisión Europea aprobó una nueva prohibición del uso de BPA en la mayoría de los materiales que entran en contacto con alimentos y bebidas. El Reglamento entró en vigor en enero de 2025 y el principal periodo transitorio de 18 meses finalizó en julio de 2026.
En 2023, la Agencia Europea de Medio Ambiente publicó los resultados de un estudio en el que participaron 2 756 adultos de 11 países europeos. Se detectó BPA en el 92 % de los participantes. Además, en el 92 % de ellos, los niveles de BPA en la orina superaban el nuevo valor de referencia basado en criterios de salud. La Agencia concluyó que la exposición de la población europea al BPA es demasiado elevada y representa un posible riesgo para la salud.
El Instituto Noruego de Salud Pública destaca que los niños suelen ingerir más contaminantes por kilogramo de peso corporal que los adultos. El Consejo Noruego de Consumidores recomienda no utilizar recipientes de plástico de policarbonato en el microondas y, siempre que sea posible, elegir recipientes de vidrio, porcelana o acero inoxidable, especialmente para alimentos y bebidas calientes.
Los investigadores han prestado especial atención a los biberones. En 2020, científicos del Trinity College Dublin comprobaron que los biberones de polipropileno pueden liberar millones de partículas de microplástico durante la esterilización y la preparación de leche de fórmula. En los ensayos se liberaron hasta 16,2 millones de partículas por litro. La exposición estimada de un bebé variaba, según la región, entre 14 600 y 4,55 millones de partículas al día. Los investigadores también observaron que las temperaturas más elevadas aumentaban considerablemente la cantidad de microplásticos liberada.
Estos ejemplos muestran que la evaluación científica de un material no termina cuando se autoriza su comercialización. A medida que aparecen nuevos resultados, se revisan los límites de exposición, se amplían las restricciones y cambian las recomendaciones dirigidas a los consumidores.
¿Por qué hablamos principalmente de los niños?
Los niños no son simplemente adultos en miniatura. En relación con su peso corporal, comen y beben más e inhalan más aire que los adultos. Los niños pequeños también se llevan con frecuencia las manos y distintos objetos a la boca, lo que crea vías adicionales de exposición a sustancias químicas.
Al mismo tiempo, sus organismos atraviesan una etapa de intenso desarrollo. El sistema nervioso, el sistema inmunitario, el sistema hormonal y el sistema reproductivo pasan por fases fundamentales de desarrollo. Por eso, los investigadores y las autoridades sanitarias prestan especial atención a la posible exposición a sustancias capaces de alterar el sistema hormonal y a otros compuestos químicos durante la etapa del bebé y la infancia.
Cuando un niño utiliza la misma botella todos los días, a veces durante varios años, resulta razonable reducir el contacto innecesario con el plástico siempre que existan alternativas.
Una elección consciente en lugar de confiar en una sola etiqueta
El conocimiento científico sobre el BPA, sus sustitutos y los microplásticos continúa evolucionando. Con él también cambian los límites de exposición, las recomendaciones de los expertos y la legislación.
Sin embargo, algo ya está claro: la etiqueta «sin BPA» no proporciona información completa sobre los materiales del producto.
Si el objetivo es reducir al máximo el contacto del plástico con los alimentos y las bebidas del niño, conviene elegir botellas y recipientes cuyas partes en contacto con el contenido estén fabricadas con materiales alternativos, como acero inoxidable, vidrio y silicona apta para el contacto con alimentos.
Es importante no fijarse únicamente en la etiqueta más visible del envase, sino también en los materiales con los que está fabricado el producto completo.
Es una elección sencilla en el día a día. Pero cuando un niño utiliza la misma botella todos los días, estas decisiones ayudan a reducir de manera constante el contacto innecesario con el plástico.
Fuentes utilizadas en el artículo:
- Unión Europea — EUR-Lex: Directiva 2011/8/UE de la Comisión sobre el BPA en biberones de plástico
- Health Canada — Bisfenol A: medidas relativas a los biberones de policarbonato
- Rochester y Bolden — Bisfenoles S y F: revisión sistemática y comparación de la actividad hormonal de los sustitutos del bisfenol A
- Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA — El bisfenol A presente en los alimentos supone un riesgo para la salud
- Agencia Europea de Medio Ambiente, EEA — Exposición humana al bisfenol A en Europa
- Comisión Europea — La Comisión prohíbe el bisfenol A en los materiales en contacto con alimentos
- Unión Europea — EUR-Lex: Reglamento (UE) 2024/3190 de la Comisión sobre el BPA y otros bisfenoles en materiales en contacto con alimentos
- Instituto Noruego de Salud Pública, FHI — Bisfenol A (BPA) y riesgos para la salud
- Instituto Noruego de Salud Pública, FHI — Contaminantes ambientales y salud en Noruega: los niños presentan una mayor exposición
- Consejo Noruego de Consumidores — Cómo evitar sustancias químicas no deseadas en la vida cotidiana
- Li et al., Trinity College Dublin — Liberación de microplásticos por la degradación de biberones de polipropileno durante la preparación de leche de fórmula, Nature Food
- Agencia Europea de Medio Ambiente, EEA — Plásticos: efectos en la salud humana y exposición a los microplásticos
- Organización Mundial de la Salud, OMS — Exposición alimentaria y por inhalación a partículas de nano- y microplásticos y sus posibles implicaciones para la salud humana