Cuando los padres eligen una botella de plástico para su hijo, suelen buscar el símbolo de la copa y el tenedor y comprobar si el producto cumple los requisitos de la UE. Este tipo de indicaciones puede dar la impresión de que el producto ha sido sometido a controles y será seguro en cualquier circunstancia.
En realidad, el símbolo de la copa y el tenedor significa que el producto está destinado a entrar en contacto con alimentos. La conformidad con los requisitos de la UE implica que el producto debe cumplir las exigencias establecidas en cuanto a la composición del material y la migración de sustancias en las condiciones de uso previstas.
Esto constituye una base importante para la seguridad. Sin embargo, no garantiza que el material conserve sus propiedades originales en todas las condiciones y durante un tiempo ilimitado.
¿Cómo se analiza el plástico?
Los materiales plásticos destinados a entrar en contacto con alimentos están regulados por el Reglamento (UE) n.º 10/2011. Durante los ensayos se mide la cantidad de sustancias que pueden migrar del material al alimento o a un líquido especial que lo simula, denominado simulante alimentario.
Las condiciones de ensayo se eligen en función de las bebidas, las temperaturas y los tiempos de contacto para los que está previsto el producto. En el caso de los productos destinados a un uso repetido, también se realizan ensayos de migración sucesivos.
Los ensayos normalizados permiten evaluar si el producto cumple los requisitos establecidos. Sin embargo, no pueden reproducir literalmente toda la vida útil de una botella: meses de uso diario, lavados y esterilizaciones frecuentes, caídas, arañazos, exposición a la luz solar y la combinación de todos estos factores.
¿Qué le ocurre al plástico con el uso diario?
En el uso cotidiano, la botella puede verse expuesta a cambios de temperatura, radiación ultravioleta, detergentes y desgaste mecánico.
En un coche cerrado y expuesto directamente al sol, la temperatura puede aumentar considerablemente. El calor puede acelerar el envejecimiento de determinados plásticos y aumentar la migración de algunas sustancias. La exposición prolongada a la luz solar también puede modificar gradualmente la estructura del polímero. La limpieza frecuente con un cepillo para botellas o en el lavavajillas, las caídas y el mordisqueo de la boquilla blanda pueden provocar arañazos y otros daños.
Con el tiempo, la superficie puede volverse menos lisa y más difícil de limpiar correctamente. En ese momento, el material ya no se encuentra en el mismo estado que cuando se compró el producto y se realizaron los ensayos iniciales.
La UE reconoce que los productos de plástico reutilizables se desgastan
Las modificaciones de la legislación de la UE que comenzaron a aplicarse en 2025 tienen expresamente en cuenta que los productos de plástico destinados a un uso repetido pueden deteriorarse y que la migración de sus componentes a los alimentos puede aumentar.
Los fabricantes deben informar a los usuarios sobre:
- cómo prevenir o ralentizar el deterioro del producto;
- qué cambios visibles indican que el estado del material se ha deteriorado;
- qué daños o formas de uso pueden hacer que el producto deje de ser apto para entrar en contacto con alimentos.
Entre los signos de deterioro del material pueden encontrarse las grietas, el cuarteado de la superficie, la delaminación, las deformaciones y los cambios de color permanentes. Sin embargo, en la práctica, las instrucciones de los fabricantes suelen limitarse a una recomendación general de dejar de utilizar el producto cuando aparezcan los primeros signos de daños o deterioro del material. Por lo general, no se indica un momento concreto para sustituir la botella de plástico, y el consumidor no siempre recibe criterios claros para determinar cuándo el desgaste se ha vuelto crítico.
¿Qué son las NIAS?
Durante la fabricación, el uso y el envejecimiento del plástico pueden estar presentes o formarse NIAS, es decir, sustancias añadidas de forma no intencionada (non-intentionally added substances). Puede tratarse de impurezas, productos de reacciones químicas o productos de degradación del material.
La legislación de la UE exige que se evalúen los riesgos asociados a las NIAS. Sin embargo, resulta difícil identificar y evaluar toxicológicamente todos los compuestos posibles, especialmente cuando el material está expuesto al calor, la luz solar, los detergentes y el desgaste mecánico. Los expertos europeos destacan la necesidad de prestar más atención a los productos terminados, las mezclas complejas de sustancias, las NIAS y la posible exposición de los grupos especialmente vulnerables, entre ellos los niños.
¿Y qué ocurre con los microplásticos y los nanoplásticos?
Los ensayos de migración evalúan principalmente la transferencia de sustancias químicas desde el material. Sin embargo, investigaciones recientes indican que determinados productos de plástico también pueden liberar partículas de microplásticos y nanoplásticos al calentarse, agitarse, lavarse y utilizarse repetidamente.
La cantidad de partículas depende del tipo de plástico, la temperatura, el estado del producto y la forma de uso. Al mismo tiempo, todavía no se han establecido niveles de exposición seguros para los microplásticos y los nanoplásticos.
¿Qué significa en la práctica cumplir los requisitos de la UE?
La conformidad con los requisitos de la UE significa que un producto nuevo debe cumplir las exigencias establecidas en las condiciones de uso previstas. Sin embargo, no garantiza que, después de varios meses de calentamiento, esterilización, lavado, caídas y arañazos, el material siga encontrándose en el mismo estado que cuando se realizaron los ensayos.
Siguen existiendo muchas zonas grises:
- a menudo no se indica un momento concreto para sustituir la botella de plástico;
- los fabricantes no siempre explican qué debe considerarse un desgaste crítico;
- los daños microscópicos y los cambios en la estructura del plástico pueden ser invisibles a simple vista;
- la pérdida de transparencia o los cambios de color no siempre implican un riesgo, pero la ausencia de cambios visibles tampoco demuestra que las propiedades del material permanezcan completamente intactas;
- sin un análisis de laboratorio, no es posible determinar si la migración de sustancias procedentes de una botella desgastada continúa dentro de los límites establecidos.
En la práctica, se espera que los padres evalúen por sí mismos el estado del material sin conocimientos especializados, instrumentos ni criterios universales. Un consumidor puede detectar una grieta evidente o una deformación, pero no puede determinar cuándo el desgaste acumulado ha empezado a influir en la migración de sustancias o en la liberación de partículas de microplásticos y nanoplásticos.
Una botella puede seguir pareciendo utilizable aunque el material ya no se encuentre en el mismo estado que cuando era nuevo.
¿Cómo reducir el contacto del plástico con los alimentos y las bebidas del niño?
La forma más directa de evitar esta incertidumbre es elegir una botella cuyas partes en contacto con la leche, la leche de fórmula u otras bebidas estén fabricadas con materiales alternativos.
El cuerpo de una botella de acero inoxidable de alta calidad o de vidrio no es una fuente de microplásticos ni nanoplásticos. Para las piezas flexibles puede utilizarse silicona apta para el contacto con alimentos o silicona de grado médico, ensayada conforme a los requisitos de la LFGB y la Recomendación XV del BfR.
También es importante evaluar el producto completo. Incluso en una botella de vidrio o acero inoxidable, la tapa, las roscas, la válvula, la pajita u otros componentes internos pueden estar fabricados con plástico y entrar en contacto directo con la bebida.
Cumplir los requisitos de la UE es un criterio básico importante, pero no elimina la incertidumbre relacionada con el desgaste gradual del plástico. Un consumidor no puede ver todos los cambios que se producen en el material ni comprobar por sí mismo si la botella conserva, después de varios meses de uso, las mismas propiedades que cuando era nueva.
Una estructura completamente libre de plástico reduce considerablemente esta incertidumbre: los padres no tienen que intentar detectar un desgaste crítico invisible ni preguntarse si el material conserva sus propiedades originales.
Fuentes utilizadas en el artículo:
- Comisión Europea: Legislación sobre materiales en contacto con alimentos
- EUR-Lex: Reglamento (UE) n.º 10/2011 de la Comisión sobre materiales y objetos plásticos destinados a entrar en contacto con alimentos
- EUR-Lex: Reglamento (UE) 2025/351 de la Comisión
- Comisión Europea: Evaluación de las normas de la UE sobre materiales en contacto con alimentos
- Nature Food (2020): Liberación de microplásticos por la degradación de biberones de polipropileno durante la preparación de leche de fórmula